Vaso con café Cold Brew y cubitos de hielo sobre una mesa de madera rústica, con granos de café al fondo - Memento Coffee

Tipos de cold brew: de las versiones más dulces hasta las más vibrantes

El cold brew se ha convertido en una clara tendencia cafetera que ha ganado una popularidad enorme en los últimos años gracias a su sabor suave, menos ácido y su fácil preparación. A diferencia de otros métodos de café frío, se elabora mediante una extracción lenta del café en agua fría durante un periodo prolongado y, según sus mezclas y métodos, ha dado lugar a muchos tipos distintos.

En este artículo exploramos los diferentes tipos de cold brew, su origen, qué café usar y algunos trucos para evitar que quede aguado. Y como en este método la calidad del grano se nota muchísimo, te recomendamos empezar con uno de nuestros packs de café de especialidad, que te permiten probar varios perfiles en frío.

El cold brew en 30 segundos

  • Qué es: café molido grueso infusionado en agua fría durante 12-24 horas
  • Proporción: 1:8 para un concentrado que luego diluyes, o 1:15 para tomarlo directamente
  • Molienda: gruesa, como la sal gorda
  • Sabor: suave, dulce y con muy poca acidez
  • Café recomendado: perfiles afrutados o dulces, como los de nuestro Pack Vibrante

Lo más importante para un buen cold brew es la calidad del grano. Si es tu primera compra, llévate tu café de especialidad a un precio especial con el código WELCOME10.

¿Cómo y cuándo empezó la moda de tomar café frío?

Que no te confunda su nombre en inglés: el origen del cold brew está en Japón, donde ya en el siglo XVII se utilizaba una técnica conocida como «Kyoto-style coffee», en la que el café se preparaba con agua fría gota a gota. El método se fue extendiendo a otros países y hoy es una de las formas más populares de disfrutar el café, sobre todo en verano. Aunque en Japón era habitual el goteo lento, hoy el cold brew se asocia sobre todo a sumergir el café molido en agua fría y dejarlo reposar varias horas. Es una de las grandes tendencias del mundo del café de los últimos años.

¿Qué tipos de cold brew existen?

Aunque preparar cold brew es relativamente sencillo, existen varias versiones que ofrecen experiencias de sabor muy distintas. Estos son los tipos más comunes:

Cold brew tradicional

Es la forma más básica y popular. El café molido grueso se mezcla con agua fría y se deja reposar entre 12 y 24 horas. Después se filtra y se sirve, normalmente diluido con agua o leche. El resultado es una bebida suave, con muy poca acidez y un dulzor natural mucho más marcado que el del café preparado en caliente.

Cold brew concentrado

En lugar de usar una proporción normal de café y agua, se usa más café para crear un concentrado fuerte que después se diluye con agua, leche o incluso tónica. Es ideal para quien prefiere un café más intenso o quiere ajustar la fuerza de cada bebida. También es muy práctico en casa: puedes prepararlo en tandas grandes, guardarlo en la nevera y diluir cada vez a tu gusto.

Nitro cold brew

Esta variante se ha vuelto muy popular en las cafeterías de especialidad. El cold brew se infusiona con nitrógeno antes de servirlo, lo que le da una textura cremosa y una espuma parecida a la de una cerveza de barril, sin añadir ningún lácteo. Al servirlo produce un efecto de «cascada» muy llamativo.

Cold drip o Kyoto-style

Es el heredero directo del método japonés original: el agua fría cae gota a gota sobre el café durante 6 a 12 horas, en lugar de dejarlo en reposo. Da un perfil más limpio y con matices más definidos que el cold brew tradicional, aunque requiere un equipo específico bastante más caro.

Cold brew con sabor

Muchas personas prefieren añadir sabores al cold brew, como vainilla, canela o sirope de caramelo. Lo más sencillo es preparar un cold brew tradicional y añadir después el sabor que más te guste. Otra combinación cada vez más popular es mezclar el concentrado con agua tónica y hielo: una bebida refrescante, ligeramente amarga y con burbujas, perfecta para el verano.

Café con hielo: no es lo mismo que cold brew

Es un error muy común: preparar un café caliente normal y servirlo sobre hielo no es cold brew, es simplemente café con hielo. Su perfil es completamente distinto, con más acidez y amargor, y suele quedar más aguado porque el hielo se derrite al contacto con el café caliente.

Por qué el cold brew es mucho menos ácido

El agua fría extrae los compuestos del café de forma mucho más selectiva que el agua caliente: deja fuera buena parte de los ácidos responsables del sabor agrio, mientras conserva los azúcares y los compuestos que aportan dulzor. De ahí ese perfil tan suave, común a todos los métodos de infusión en frío. Por eso muchas personas que no toleran bien la acidez del café caliente disfrutan del cold brew sin problema.

¿Con qué tipo de café se recomienda preparar el cold brew?

La elección del café es crucial, porque este método de extracción lenta resalta las notas dulces y menos ácidas del grano. Estas son las claves:

  • Tueste medio u oscuro: ofrece sabores complejos y profundos. Notas como el chocolate, los frutos secos o el caramelo sobresalen especialmente en este método. Si quieres entender cómo influye cada punto de tueste, lo explicamos en el tostado del café.
  • Molienda gruesa: debe parecerse a la sal gorda. Con una molienda fina el café resulta amargo y difícil de filtrar. Te lo contamos en detalle en tipos de molienda.
  • Café de origen único: intensifica los sabores, porque destaca las características de cada región. Un café de Etiopía, Colombia u Honduras aportará notas afrutadas, mientras que uno de Brasil dará toques de chocolate.

La calidad del café afecta, y mucho, al resultado. Como la extracción en frío no enmascara nada con amargor, un café de baja calidad queda insípido o plano. Los perfiles afrutados, en cambio, brillan especialmente: mantienen su carácter frutal, pero sin la acidez viva que tienen en caliente.

Si quieres una guía completa para elegir el grano, con tueste, proporciones y orígenes, te lo contamos todo en el mejor café para cold brew.

Trucos para que tu cold brew no quede aguado

Uno de los errores más comunes es que el cold brew quede aguado o con poco sabor. Estos trucos lo evitan:

  • Proporción adecuada: usa 1:8 (una parte de café por ocho de agua) si quieres un concentrado para diluir, o 1:15 si lo vas a tomar directamente. Si lo prefieres más fuerte, añade más café o reduce el agua.
  • Tiempo de infusión: déjalo reposar al menos 12 horas. Con menos tiempo no se extraen todos los sabores y el resultado es débil.
  • Filtrado correcto: usa un filtro adecuado para que los sedimentos no pasen a la bebida y alteren su textura.
  • Dilución con cabeza: diluye solo si es necesario. Un concentrado puede servirse tal cual sobre hielo, y así el hielo no lo aguará en exceso.
  • Pesa el café: medir a ojo da resultados distintos cada vez. Con una báscula de cocina podrás repetir tu mejor versión.

El café para tu próximo cold brew

Si te gustan los perfiles más atrevidos, el Pack Vibrante reúne orígenes afrutados ideales para un cold brew con carácter. Si prefieres un resultado más dulce y redondo, el Pack Sweety es la mejor opción. Y si quieres disfrutarlo a cualquier hora del día sin cafeína, nuestro café descafeinado de especialidad funciona de maravilla en frío.

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¿Cuánto tiempo se conserva el cold brew?

Bien refrigerado y en un recipiente hermético, entre una y dos semanas sin perder demasiada calidad, bastante más que un café preparado en caliente.

¿El cold brew tiene más cafeína que el café caliente?

Depende de la proporción. Como suele prepararse con dosis más concentradas, taza por taza puede tener más cafeína que un café de filtro en caliente.

¿Se puede hacer cold brew con café descafeinado?

Sí, y el resultado es igual de suave y dulce. Es una buena opción para tomarlo por la tarde o por la noche.

¿Qué molienda se usa para el cold brew?

Gruesa, parecida a la sal gorda. Una molienda fina sobreextrae el café, lo vuelve amargo y dificulta el filtrado.

¿Necesito equipo especial para hacer cold brew en casa?

No. Para el cold brew tradicional basta con un recipiente con tapa y un colador o filtro de tela. Solo el cold drip necesita un equipo específico.

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